Viaje a Nikko en Japón
Escrito por: Isabel
15 de Enero del 2009
Dicen los japoneses: “No digas Kekko (maravilloso) hasta que no hayas visto Nikko”, y la verdad es que tienen mucha razón. Nikko es una ciudad japonesa nombrada “Patrimonio de la humanidad” que se encuentra a 2 horas de la capital, Tokio.
Enclavada en un paisaje montañoso y en una atmósfera de ensueño, esta ciudad posee la apariencia de una ciudad del pasado, una ciudad por la que no ha pasado el tiempo. Nikko conserva muchos templos y pagodas que no han sucumbido a los desastres de las guerras. Hacia el siglo XVI, cuando Japón se hallaba inmerso en guerras por el control del país, la familia Tokugama salió victoriosa de los enfrentamientos y ocupó el poder duante más de 300 años. Cuando murió Ieyasu Tokugama, su cuerpo fue enterrado en la ciudad. Más tarde se construyó como su mausoleo el santuario Toshogu.
El santuario está formado por un grupo de capillas y templos cuya decoración está cuidada al más mínimo detalle, tanto en el interior como en el exterior (con figuras de animales y dioses). La estructura más importante es el Yomeimon o puerta del alba. Cuenta la leyenda que muchos habitantes de la ciudad se sentaban allí durante el crepúsculo y permanecían absortos por su belleza hasta que anochecía. Se dice que el Yomeimon es tan hermoso que uno de sus pilares, se esculpió en sentido contrario para que los dioses no sintieran celos ante tanta perfección.
A la entrada de la ciudad encontramos el Puente Shinkyo realizado en madera y de color rojo. Como curiosidad por él sólo podían cruzar los shogunes y los enviados por el emperador. El pueblo llano no podía pisarlo.
El símbolo de Nikko son los 3 monos sabios: “No escuches ningún mal, no hables ningún mal y no veas ningún mal”. Se convirtieron en el emblema de la ciudad porque hay muchos simios por la zona. Algunos incluso acuden a las zonas turísticas en busca de la comida que puedan llevar los turistas. Sin embargo hay que tener cuidado con ellos pues son animales salvajes y a veces agresivos.
Conviene visitar también Rinnoji, un conjunto de templo del siglo VIII, en cuyo salón principal se encuentran budistas dorados. Talyuin-byo es una versión más pequeña del santuario pintado en verde y rojo. En las proximidades se encuentra el Lago Chuzenji (dentro de Tochigi el Parque Nacional de Nikko). La zona está muy concurrida durante la estación otoñal , porque es en esa época cuando los turistas acuden a ver el espectáculo de color de los cedros (algunos con más de 500 años de antigüedad) y el kouyou (hojas de otoño).
También durante vustro viaje, podéis visitar las Cataratas Tegan de 97 metros de altura, que era el lugar escogido por los amantes despechados para suicidarse. Se puede subir en ascensor para disfrutar de las cataratas a distintas alturas. Y se accede a ellas caminando o en autobús.
Os recomiendo para hospedaros en Nikko dos magníficos y bellos hoteles. El primero es el Kanaya Hotel Nikko, de estilo clásico construido en 1872. Sus 80 habitaciones están repartidas en cuatro edificios históricos que datan de la era Meiji (1886-1912) hasta mediados de los años 50.
El segundo es el Nikko Prince Hotel, situado a orillas del Lago Chuzenji y con el Monte Nantai al fondo. Este área es conocida por el color de sus hojas en otoño “kouyou”. Cuenta con 60 habitaciones de estilo occidental y 32 acogedoras cabañas. En el restaurante del hotel se puede probar lo mejor de la cocina francesa y los manjares locales.
Los tres monos sabios de Nikko
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