
Las cataratas nunca dejan de sorprendernos. Podemos verlas por televisión, podemos ver fotos y vídeos pero lo cierto es que estar de pie cerca de alguna de ellas es asombroso. No hay como el vivo y el directo y si se trata de cataratas espectaculares yo tengo mis preferidas: las cataratas del Iguazú en Argentina y Brasil y las más grandes del hemisferio norte, las famosas Cataratas del Niágara.
Estas últimas no son tan grandes como las primeras pero no dejan de ser asombrosas y de hecho son uno de los destinos turísticos mas frecuentados tanto en Canadá como en Estados Unidos. Están situadas a unos 236 metros de altura sobre el nivel del mar y tienen una caída aproximada de 100 metros. En realidad no es una única catarata sino tres, las llamadas “canadienses”, las “lupas americanas” y las del “velo de la novia”. Sí, más que altas son amplias y muy caudalosas ya que por ellas pasan todas las aguas de los Grandes Lagos.

Bueno, ya sea estando en Estados Unidos o en Canadá podemos darnos una vuelta para verlas. Como sucede con las del Iguazú en América del Sur uno de los dos países se ha llevado la mejor parte así que os recomiendo cruzar la frontera rumbo a Canadá para tener la mejor vista. Incluso, durante el atardecer el lado canadiense se ilumina y es todavía mejor, además de haber plataformas, senderos y observatorios tan cerca de las caídas de agua que parece que estuviéramos justo debajo de ella.



